Baja California Sur vive un estancamiento en la lucha por los derechos de las personas con discapacidad (PCD), atrapada entre la nostalgia de un activismo histórico ausente y la burocratización de sus instituciones. Mientras que en municipios como Los Cabos y a nivel estatal existen esfuerzos de carácter institucional dirigidos por funcionarios del sector, el municipio de La Paz padece un vacío crítico de liderazgos sociales independientes con la fuerza suficiente para alzar la voz en el espacio público y exigir representatividad real en la toma de decisiones.
“Jamás será igual conocer que sentir la discapacidad”.
El vacío en La Paz: El legado de la «Vieja Guardia» sin relevo
La capital del estado carece hoy de una voz unificada, firme y de peso civil que encabece la defensa de los derechos de este sector. Atrás quedaron los años de un movimiento social dinámico e independiente en las calles. La historia de la inclusión en La Paz no se entiende sin sus pilares fundamentales, hoy considerados referentes históricos indispensables que sentaron las bases de la exigencia ciudadana:
- Francisco Díaz Zúñiga: Fundador de La Discapacidad en Acción y del movimiento civil organizado. Ha destacado por presentar iniciativas ciudadanas ante el Congreso del Estado para frenar la simulación política y demandar accesibilidad universal.
- Onésimo Domínguez Márquez (Q.E.P.D.) y Luis Licona Ruiz (Q.E.P.D.): Dos activistas entrañables e incansables cuyas partidas dejaron un vacío enorme en la trinchera social comunitaria. Sus ausencias físicas marcan un antes y un después en la fuerza moral del movimiento en la capital.
- Magdalena Juárez Araiza y Manuel Olachea: Miembros honorarios de una «Vieja Guardia» combatiente que abrió las primeras puertas cuando la accesibilidad ni siquiera figuraba en la agenda pública de Baja California Sur.
Hoy en día, la realidad en La Paz es alarmante: no existe un liderazgo social de esa magnitud que cuestione de forma independiente el diseño de las banquetas, las cuotas políticas simuladas o la falta de transporte adaptado en las colonias periféricas.
Los Cabos y la estructura estatal: ¿Inclusión real o burocrática?
A diferencia de la parálisis social en la capital, la estructura gubernamental en el resto de la entidad muestra dinámicas institucionales activas, aunque acotadas por los presupuestos y las facultades del aparato estatal.
(Inserta aquí tu tercera imagen que muestra las entregas de transporte adaptado o convenios institucionales)
Unidades y programas de asistencia en el estado; un esfuerzo operativo que requiere de mayor presupuesto y autonomía.
1. En Los Cabos: Lic. Fernando Altamirano
Como titular del Instituto Municipal para el Desarrollo e Inclusión de Personas con Discapacidad (IMDIS) en el Ayuntamiento de Los Cabos, el Lic. Fernando Altamirano ha mantenido una trayectoria constante defendiendo la accesibilidad universal. Bajo su dirección, el instituto formalizó su ingreso a la Red Nacional de Institutos Especializados en Discapacidad, buscando homologar los criterios arquitectónicos y de movilidad en un municipio de alta relevancia turística.
2. En el Estado: Mtro. Jorge Vale Sánchez
A nivel estatal, el Instituto Sudcaliforniano para la Inclusión de las Personas con Discapacidad (ISIPD) es encabezado por el Mtro. Jorge Alberto Vale Sánchez. Con una amplia trayectoria académica y social reconocida por el H. Congreso del Estado, la gestión de Vale Sánchez promueve un enfoque vivencial de la discapacidad. Ha impulsado convenios clave —como acuerdos con la Procuraduría General de Justicia (PGJE) para garantizar el traslado accesible de usuarios en trámites legales—, además de promover proyectos culturales de visibilización inclusiva.
Un vacío político persistente: Incumplimiento del «Nada de Nosotros sin Nosotros»
A pesar de contar con perfiles de trayectoria en ciertos institutos, sigue existiendo un vacío estructural profundo en el ámbito político de Baja California Sur. Hasta el día de hoy, el principio internacional «Nada de Nosotros sin Nosotros» se reduce a un eslogan de campaña y no a una práctica gubernamental respetada.
(Inserta aquí tu primera imagen que muestra la realización del Parlamento Inclusivo)
Sesión del Parlamento Inclusivo en el Congreso del Estado de BCS: Foros necesarios que lamentablemente siguen sin traducirse en leyes vinculantes presididas por el sector.
El núcleo del problema radica en que los espacios públicos —sobre todo aquellos que tienen que ver directamente con los programas y el diseño de políticas a favor de la discapacidad— están siendo operados y dirigidos por personas sin discapacidad. Por consiguiente, los proyectos y objetivos institucionales no se cumplen a cabalidad. Se planifica desde el escritorio y la teoría, ignorando las barreras cotidianas que solo la experiencia directa revela. Esta desconexión permanente reafirma que la perspectiva técnica jamás sustituirá a la vivencia real.
(Inserta aquí tu segunda imagen para ilustrar el peligro y el olvido en la infraestructura vial)
La peligrosa realidad de transitar en silla de ruedas entre el tráfico vehicular debido a la falta de banquetas normativas y rampas de acceso.
El reto: Pasar del cargo público al poder político real
El movimiento en Baja California Sur necesita reactivar urgentemente la mística y combatividad de figuras como Francisco Díaz Zúñiga, honrando el legado de líderes históricos como Onésimo Domínguez y Luis Licona. Urge transitar de las dependencias gubernamentales de atención hacia la ocupación legítima de curules en el Congreso del Estado, regidurías y alcaldías.
Mientras las personas con discapacidad sigan administrando únicamente los institutos creados para su sector, y el resto de la administración pública siga en manos ajenas a su realidad, las decisiones estructurales del estado continuarán tomándose sin ellos. El lema «Nada sobre nosotros sin nosotros» requiere líderes políticos con vivencia propia en los puestos de mando definitivos, no solo funcionarios de paso.






















